NEKTIU


Lo que la gente imagina de la Inteligencia Artificial es un robot antropomorfo y no que las farolas se encienden cuando se va el sol



Javier Lorente, director de desarrollo de negocio en España para el área de IoT y Big Data de Telefónica Tech, y Alberto de Torres, CEO de Nektiu, explican qué ha supuesto el desarrollo de esta tecnología en los distintos ámbitos de aplicación.

 

Javier Lorente, director de desarrollo de negocio en España para el área de IoT y Big Data de Telefónica Tech, y Alberto de Torres, CEO de Nektiu.

“A los que trabajamos en tecnología, la Inteligencia Artificial (IA) nos acaba llegando”. Con esta afirmación, el ingeniero de telecomunicaciones y director de desarrollo de negocio en España para el área de IoT y Big Data de Telefónica Tech, Javier Lorente, resume su proceso de acercamiento a esta disciplina, cuya irrupción en el día a día ha supuesto una revolución en todos los ámbitos, desde el sanitario hasta el de los negocios. Para el docente y CEO de la empresa Nektiu, Alberto de Torres, lo más llamativo de esta tecnología “es su carácter transformador y las capacidades que tiene para resolver problemas en todo tipo de sectores”.

“La transformación digital lo que hace es convertir las transacciones, que antes podían ser físicas o analógicas, en digitales, lo que genera un montón de información y de datos que pueden ser procesados por los sistemas para generar capacidad de decisión“, explica Lorente sobre el paso previo a la aplicación de la Inteligencia Artificial. Para el experto: “No va a haber negocio que no esté digitalizado y no va a haber negocio digitalizado que no pueda aplicar la IA. Lo más atractivo de este concepto es que puede aportar valor con un retorno de la inversión a cualquier proceso digitalizado”. “Cuando hablamos de IA, lo que la gente imagina es un robot antropomorfo que es capaz de hacer cosas. Sin embargo, cuando las farolas se encienden con un sensor al irse el sol, cada día a una hora distinta para ahorrar luz, eso es el extremo inferior de la IA”, explica.

“El estado de esta tecnología en España está, desde el punto de vista de la competencia global, algo por detrás al de otros países. Por desgracia, los servicios digitales a nivel mundial han estado liderados por otras naciones”, señala Lorente, aunque matiza: “Lo que hay en España son casos de éxito, de soluciones para aspectos concretos”. 

“Hablar de cómo ha afectado la aplicación de la IA sin hablar de digitalización es complicado. Ha afectado, fundamentalmente, en que las compañías están evolucionando hacia decisiones tomadas sobre datos de una forma más objetiva. Están ‘matematizando’ los procesos que antes se guiaban por la intuición. Esto no quiere decir que la intuición no sea todavía interesante, pero lo que cambia es la organización, la probabilidad de éxito en las decisiones”, indica el ingeniero de telecomunicaciones. Sobre su implantación en las empresas, afirma: “Lo complicado aquí es que una pequeña o mediana empresa sepa qué datos son relevantes para qué algoritmos. Hay algoritmos que requieren un desarrollo ‘ad hoc’ y eso no está al alcance de todo el mundo. Aun así, todas las compañías pueden aplicar la IA, aunque solo sea para mejorar la eficiencia energética de la oficina”.

“La formación es clave. Son muchas las competencias que se necesitan para conocer cómo, aplicando datos, se van a obtener los patrones que necesitamos para obtener un resultado”, indica De Torres, quien compagina su trabajo como CEO con el de profesor en la escuela de negocios ESIC. Para el docente, a la hora de elegir la mejor formación, “hay que tener claras las capacidades y saber para qué se quiere aplicar la tecnología, ya que la Inteligencia Artificial puede usarse de diferentes formas”. “Con el programa que comenzará este año en Zaragoza, y con el que en Madrid ya llevamos tres ediciones, hemos llegado a un equilibrio entre los conocimientos técnicos y no técnicos para explicar, en cuatro meses, herramientas prácticas y útiles que puedan aplicarse y con las que los perfiles de negocio entiendan mejor la parte de tecnología y cómo se monta un modelo de forma sencilla y sus variables”.

Sobre por qué las compañías deberían apostar por la aplicación de la IA, el CEO de Nektiu lo tiene claro: “El mercado va en ese sentido, el dato va a ser cada vez más importante, y quienes no lo tengan en cuenta no van a poder competir“. “La IA ayuda en la eficiencia de los costes, a impactar mejor en la experiencia de usuario de los clientes, en la personalización de la oferta, a ser más competitivo a la hora de posicionarse, a que los procesos sean más rápidos, con más información, y a que la toma de decisiones sea más efectiva”, remarca.

“La ética va a ser importante a la hora de aplicar todo esto. Ya se está hablando de algunas herramientas que funcionan como una certificación, como controles de verificación, que comprueban que, por ejemplo, en la información no ha habido sesgos. Tendrá que haber vías de comunicación para que el usuario sepa qué tiene delante. Si se regula mucho, se restringirá la aplicación de la IA, pero si no, no tendrá límites. Este es el reto que se presenta a nivel regulatorio”, concluye De Torres.

Sobre el posgrado

El posgrado en Inteligencia Artificial que ofrece ESIC es un curso pensado para dar un enfoque estratégico y global de cómo esta disciplina puede ayudar a cualquier negocio o departamento. Se trata de una formación adaptada y práctica tanto para un ingeniero como para un responsable de márquetin, ya que el punto fuerte de la IA es su gran adaptabilidad y aplicabilidad para cualquier área de negocio. Hay partes más técnicas, en las que se explica, por ejemplo, cómo funcionan las redes neuronales o el Deep Learning, pero también cuenta con una parte práctica, para poder sacarle un rendimiento económico a estas acciones. El equipo docente está formado por científicos de datos, directores generales, responsables de márquetin y ventas, entre otros perfiles.

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